Sin una revisión periódica, las tareas pendientes se acumulan en notas sueltas y los cobros atrasados pasan desapercibidos. Reserva un hueco fijo al final de la semana para repasar qué quedó a medias, qué facturas siguen sin cobrar, qué presupuestos esperan respuesta y qué citas y plazos tienes en los próximos días. Decide las tres prioridades de la semana siguiente y apúntalas en el calendario.
programa una cita recurrente los viernes de 30 minutos llamada revisión semanal.
Ejemplo práctico
Un consultor revisa cada viernes a las 13:00 su lista de facturas: detecta una de 800 € vencida hace 20 días y la reclama ese mismo día en lugar de descubrirla un mes después.
Error habitual
Convertir la revisión en otra jornada de trabajo y no decidir prioridades concretas.
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Revisado con fuentes oficiales · actualizado el 29 de octubre de 2026. No sustituye el asesoramiento profesional para tu caso concreto.